Principio 1: Escucha las señales de hambre física vs hambre emocional.
Principio 2: Elimina distracciones digitales durante la ingesta.
Principio 3: Saborea cada bocado, reconociendo texturas y aromas.
Comer con atención plena no es una dieta, es una práctica de reconexión con la sabiduría innata de nuestro organismo.